Las culturas originarias de América compartieron una misma cosmovisión y, muchas de ellas, desarrollaron una tecnología sorprendente que se llevaba a cabo en armonía con la naturaleza. Pero su tecnología comprendía no solamente el ámbito técnico-científico sino también la apertura de las más insospechadas formas de la percepción y la conciencia. Estos procedimientos permitían a los seres humanos trascender los limites de la razón y percibir de manera directa el flujo de energía en el Universo, aprehendiendo de esta manera las leyes del Universo o "los designios del Espíritu". La suma de conocimientos: artísticos, científicos, sociales y espirituales, fruto y semilla de las altas culturas mesoamericanas, fue llamada Toltekayotl, El Arte de crecer juntos.

El desarrollo de esta civilización fue interrumpido en el siglo XIV y sus logros fueron juzgados de "peligrosos" por los invasores europeos y tratados de erradicar con relativo éxito. Sin embargo las raíces de este conocimiento quedaron latentes y siguieron alimentando el desarrollo de la conciencia de grupos humanos o linajes que se refugiaron en los lugares más recónditos y agrestes del territorio Mexicano.

Nuestra convivencia con grupos indígenas de ascendencia Tolteca: Nahuas de la Sierra Norte de Puebla; Lacandones en la selva de Chiapas; y sobre todo con uno de los grupos que ha logrado defender con éxito sus tradiciones a lo largo de los siglos, los Huicholes o Wirrarica en la Sierra de Jalisco; nos han permitido presenciar y realizar muchas prácticas sumamente eficientes para crear sinergia y expandir la conciencia; y atestiguar la aplicación del conocimiento adquirido en la integración armónica de los individuos a la comunidad y con el medio ambiente; en el desarrollo de las potencialidades del ser humano; y en soluciones creativas de los problemas cotidianos.

En la actualidad hay un interés creciente por rescatar el antiguo conocimiento. Son variados los sistemas de prácticas que se han desarrollado basados en investigaciones de las fuentes documentales y los vestigios prehispánicos. En Taiyari nos hemos comprometido con el estudio y la practica del sistema Kinam, Equilibrio, por ser uno de los más amplios y congruentes sistemas de prácticas toltecas.

Con una experiencia de 23 años en el Desarrollo Humano y en la práctica de técnicas indígenas para la expansión de la conciencia, nuestra propuesta surge de conjuntar nuestra experiencia de campo con el estudio y práctica del sistema Kinam; así como la aplicación práctica de algunas propuestas de la obra de Carlos Castaneda, adecuando la aplicación del conocimiento tolteca a los diferentes contextos del modo de vida actual.